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La Psicología del Prejuicio: Un Resumen

Atribuciones Causales

El prejuicio está también muy relacionado con la manera en la que miembros del grupo interno y el grupo externo explican el comportamiento de cada uno. Estas explicaciones, conocidas en psicología como "atributos causales", son ambos un síntoma y una fuente del prejuicio. Si, por ejemplo, la falta de hogar de una madre soltera se le atribuye a factores de disposición como la holgazanería personal, carácter mediocre o falta de habilidades, entonces el prejuicio hacia las madres solteras es probable que persista. En contraste, si su falta de hogar se le atribuye a factores situacionales como la pérdida de empleo o a la violencia intrafamiliar de su compañero, el prejuicio hacia las madres solteras puede no darse o hasta puede ser reducido. El problema, cuando se habla de prejuicio, es que las personas, a menudo, le dan atribuciones poco benevolentes al comportamiento de miembros de fuera de grupo. Ellos lo hacen de por lo menos tres maneras:

Atribuciones de un Mundo Justo en un Mundo Injusto

En muchas situaciones, las atribuciones causales siguen implícitamente una ideología de "mundo justo" que asume que las personas reciben lo que se merecen y que se merecen lo que reciben (Lerner, 1980; Montada y Lerner, 1998). Por ejemplo, las personas que creen en la ideología del mundo justo, probablemente, culparán más que otras personas a las personas pobres por ser pobres y, hasta cierto punto, culparán a las mujeres por ser golpeadas o violadas (Cowan y Curtis, 1994; Cozzarelli, Wilkinson y Tagler, 2001; Schuller, Smith y Olson, 1994). La dificultad de estos atributos es que el mundo no siempre es justo; las personas, a menudo, se encuentran en situaciones injustas, ya sea por nacimiento, por la situación u otros factores que están fuera de su control. En tales casos, una ideología de mundo justo desempeña el papel de factores situacionales y promulga que, en esencia, el problema de injusticia social no recae en la sociedad sino en las víctimas del prejuicio.

El Error Fundamental de Atribución

Además de las creencias del mundo justo, las personas tienen una tendencia más general a atribuír el comportamiento a causas disposicionales. Aún cuando los comportamientos son sin duda causados por factores situacionales, la gente podrá, a veces, favorecer las explicaciones de disposición -un mal enfoque conocido como "un atributo fundamental erróneo" (Ross, 1977). Por ejemplo, en uno de los primeros estudios publicados acerca de este tema, a los participantes se les presentó una composición escrita por alguien que fue ya sea explícitamente forzado a tomar una postura en particular, o alguien que tuvo libertad de escoger una postura (Jones y Harris, 1967). Aún cuando a los participantes se les dijo expresamente que el autor de la composición había sido forzado a tomar cierta postura, ellos tendían a creer que el autor verdaderamente había tomado esa postura. En el campo del prejuicio, Elliot Aronson, Timothy Wilson y Robin Akert (2002, p. 481) ofrecen una ilustración en un libro de texto del error de atribución fundamental en acción:
Agricultura en Negev Desert, Israel Cuando los judíos fueron forzados a abandonar sus tierras durante la tercera diáspora, hace algunos 2,500 años, no se les era permitido ser dueños de tierra o volverse artesanos en las nuevas regiones en donde se establecían. Al necesitar un medio de sustento, algunos empezaban a prestar dinero, una de las pocas profesiones a las que tenían acceso fácil. Aunque esta opción de trabajo u ocupación era una secuela accidental de las leyes restrictivas, llevó a un atributo por disposición hacia los judíos: que ellos estaban únicamente interesados en tener que ver con dinero y no en el trabajo honesto, como la agricultura. Este estereotipo por disposición contribuyó grandemente a las consecuencias bárbaras del anti-semitismo en Europa durante los años 1930 y 1940 y ha persistido aún con la evidencia clara que lo desmiente como la producida por el nacimiento del Estado de Israel, donde los judíos araron la tierra e hicieron florecer el desierto.
El Máximo Error de Atribución

Al llevar el error de atribución fundamental un paso más adelante, Thomas Pettigrew (1979) sugirió que el "máximo error de atribución" ocurre cuando miembros del grupo interno (1) atribuyen el comportamiento negativo de los miembros del grupo externo a causas disposicionales (más de lo que lo harían para un comportamiento idéntico en personas del grupo interno), y (2) atribuyen el comportamiento positivo de los miembros del grupo externo a una o más de las siguientes causas: (a) a una chiripa o caso excepcional, (b) suerte o ventaja especial, (c) alta motivación y esfuerzo y (d) factores situacionales. Este doble estándar de atributos hace virtualmente imposible para los miembros del grupo externo librarse del prejuicio en contra de ellos, pues sus acciones positivas no se les toman en cuenta mientras que sus fracasos y defectos son usados en su contra. Aunque el récord de investigación está algo mezclado, los estudios generalmente apoyan el análisis de Pettigrew (Hew stone, 1990). Un estudio encontró, por ejemplo, que los estudiantes blancos podían interpretar un empujón como algo violento -y más prestos a explicarlo como disposición -- cuando el empujón venía de una persona negra y no de una blanca (Duncan, 1976). Otro estudio encontró que los participantes hindúes eran más propicios a hacer atribuciones disposicionales para comportamientos negativos que para comportamientos positivos cuando el protagonista era musulmán, pero mostraron el patrón opuesto cuando el protagonista era hindú (Taylor y Jaggi, 1974). Y un resumen de 58 experimentos diferentes encontró que en tareas tradicionalmente masculinas, los logros masculinos eran mayores a los femeninos, los cuales eran atribuídos a habilidad, mientras que los fracasos masculinos eran más atribuídos que los femeninos a mala suerte o a no haberse esforzado lo suficiente (Swim y Sanna, 1996).


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